Champagne Drappier

Champagne Drappier

Arraigada en Urville desde 1808, la Maison Drappier es mucho más que una finca de champán: es un legado vivo transmitido a lo largo de ocho generaciones, cuyas raíces se remontan a las bodegas cistercienses construidas por Saint Bernard en 1152. En estas tierras de Aube donde el Pinot Noir "fluye en las venas", Michel Drappier, actualmente respaldado por sus hijos Charline, Hugo y Antoine, perpetúa una filosofía de champán basada en la autenticidad, la precisión y el respeto por la naturaleza.

El viñedo, que abarca más de 110 hectáreas, en su mayoría alrededor de Urville, se cultiva sin herbicidas, en agricultura orgánica certificada en una parte significativa de la finca. El Pinot Noir reina allí en un 70%, complementado por el Pinot Meunier, el Chardonnay y, de manera notable, variedades antiguas y casi olvidadas: Fromenteau, Arbane, Petit Meslier y Blanc Vrai, cuidadosamente conservadas como verdaderos archivos vivientes del patrimonio del champán.

En la bodega, la filosofía de Drappier se expresa con una claridad ejemplar: intervención mínima, cero filtraciones, ningún producto de origen animal, y sobre todo, un uso de los sulfitos reducido al mínimo estricto - entre 30 y 45 mg por litro, es decir, menos de un cuarto del contenido permitido. El resultado de esta iniciativa, que se remonta a la década de 1980, es el ensamblaje Brut Nature Sin Azufre, pionero e icónico. Los ensamblajes, realizados cada año por Michel y Hugo Drappier con el enólogo François-Xavier Auger, no buscan la simple homogeneidad, sino la expresión máxima de cada ensamblaje en toda su singularidad.

El envejecimiento en tinos de roble local, en barriles provenientes del bosque de los Templarios, o en el excepcional tino-huevo Ovum de 3,342 litros, confiere a los champagnes Drappier una complejidad y una profundidad poco comunes. Los licores de añadidura, envejecidos durante más de quince años en damajuanas, contribuyen a esta búsqueda de una pureza aromática absoluta.

Primera casa de Champán certificada como Carbono Neutral desde 2016, Drappier encarna un compromiso ambiental global y coherente: paneles solares, flota eléctrica, botella aligerada en un 15%, labranza a caballo por Antoine, permacultura y biodiversidad cultivada en los márgenes de los viñedos. Una visión tan moderna como profundamente arraigada, que hoy en día convierte al Champagne Drappier en una de las referencias imprescindibles del champán de terruño, sincero, natural y decididamente visionario.

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